20 mayo 2019 ~ 0 Comentarios

[LOLO | 106] LOLO: SU VIDA Y SUS GOLES (Capítulo Final)

¡ADIOS AL FUTBOL!

Una noche saturada de emociones, Lolo se despidió de su querida camiseta, de su público y del fútbol mismo como actividad oficial. Fue el 14 de Octubre de 1953. Universitario e Iqueño jugaron como beneficio y despedida del viejo artillero.

Un evocativo preliminar jugaron “Los Olímpicos” y el “Deportivo Lolo Fernández” de Hualcará. En aquel equipo estaban los encanecidos compañeros de las gestas de Berlin y el. 39; el otro equipo era nada menos que el “Huracán de Hualcará” en el cual Lolo había dado sus primeras patadas.

El homenajeado dirigió la ofensiva crema durante cinco minutos. El tímbre de la mesa de control avisó a Charles Dean que debía suspender el mach para efectuar la ceremonia en que Lolo diría adiós al deporte en que brilló durante casi un cuarto de siglo. Silenciosamente, los jugadores de Universitario: Zegarra, Rufino Valdivieso, Da Silva, Bravo, Gutiérrez, Velit, Trigo, SaIinas y Rovay formaron en círcuIo con los del Iqueño: Cárpena, Ramírez, Adolfo Donayre, Ramos, Del Valle, Angobaldo, Alegría, Palomino,. Luis Rivera, Rajas y Salas. Ingresó al campo, Manuel Arce, joven piloto del cuadro crema.

Desde las tribunas llegaban confundidos como un gigantesco rumor, los sones de una marcha que, ejecutaba la banda de la Guardia Republicana y los aplausos de una multitud emocionada. Lolo se despojó la casaquilla crema y se la entregó a Arce. Luego, abrazó a cada uno de los jugadores que lo rodeaban. Fueron instantes de gran emoción. El público lo obligó a dar la vuelta olímpica. A su paso rodaban ‘las ovaciones desde las graderías hasta sus pies goleadores. Entró al camarín llorando. Allí, viviendo la tremenda tensión de la despedida, lo esperaban sus hermanos Arturo y LoIín, amigos íntimos y periodistas. Nadie se atrevió a romper con una palabra toda la elocuencia de ese gran silencio.

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La justicia tarda pero llega. Llegó para Lolo en forma de obsequios, homenajes e invitaciones. El Gobierno le otorgó la mas alta distinción deportiva del país: Laureles Deportivos de Oro de Primera Clase. “La Prensa” organizó en todo el país, la rifa de los botines que había usado el cañonero en su último partido. “Estos zapatos viejos y gloriosos –decía Benjamín Cisneros- que “La Prensa” rifa para Lolo, no tienen, intrínsecamente, valor alguno, pero hay en ellos un verdadero símbolo que significa un incalculable valor sentimental. Si nosotros fuéramos los favorecidos con el sorteo, los guardaríamos con el orgullo y exacta devoción como conservaríamos un trofeo del “Huáscar”. Y cada vez que nuestros hijos preguntaran algo sobre dios, empezaríamos la histórica narración: “Había una vez un deportista ejemplar…”.

Ganó los históricos chimpunes un arquero –Gaspar Mena- del distrito de La Unión a 39 kilómetros de Piura. Vino Mena hasta Lima, abrazó a Lolo y se llevó como un tesoro aquellos zapatos. En su pueblo los recibieron con cachimbos, cohetones y reunión especial del Concejo Municipal. Fueron colocados en una urna donde los conserva y exhibe con orgullo el club más importante de la localidad.

El producto de las colectas fue muy diferente a los cinco soles que recibió después el partido contra “Los Eléctricos” de Huacho la primera vez que jugó en el primer cuadro de la “U”. Le fue posible comprar la casa que tanto había soñado para los suyos. Allí vive con dignidad y decoro su retiro.

Algunas veces, toma su maletín .y se va a jugar en cualquier cancha escondida, Cuando anunció su retirada ya lo había advertido: “No puedo prometerles que no vuelva a jugar. Me iré para siempre de los partidos oficiales, pero, me gusta tanto el fútbol. que, mientras pueda, tomaré una pelota y me iré a jugar donde nadie me vea. Porque sólo se acabará en mi el cariño por el fútbol, el día que me muera”.

 

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