11 mayo 2019 ~ 0 Comentarios

[LOLO | 106] LOLO: SU VIDA Y SUS GOLES (Capítulo 8)

¡EL RODILLO
NEGRO!

En Octubre de 1935 le ofrecen al Alianza Lima una serie de partidos a jugarse en canchas chilenas. La propuesta es buena y los “íntimos” quieren llevar un buen elenco. Como únicos refuerzos solicitan a “Universitario” a los hermanos Arturo y Teodoro. Al principio hay oposición de los dirigentes; luego, con la petición de los interesados, brindan sus dos jugadores a la escuadra morena. Al fin y al cabo, se trataba de representar en el Sur el prestigio del fútbol peruano.

En canchas chilenas se presentó una delantera inolvidable: José María Lavalle, Adelfo Magallanes, Lolo Fernández, Alejandro Villanueva y José Morales. ¡Casi nada! ¡Cinco catedrales del fútbol! Ganaron en el debut con tres señores goles al “Magallanes”. El primero fue marcado por Lolo desde casi treinta metros. Dejó muda a la multitud, que reaccionó luego con una ovación que parecía el eco de aquel tremendo taponazo. La segunda presentación la hacen enfrentando al cuadro más popular de Chile: el fabuloso Colo Colo. Los derrotan también, por cuatro goles. Lolo y Valdivieso fueron los héroes de aquella jornada. El delantero marcó el segundo y cuarto goles, Juan Valdivieso tapó milagrosamente un penal.

A la semana siguiente, en match duramente disputado, Alianza seguía su racha triunfal venciendo al Audax Italiano. La afición chilena se rindió ante la calidad del once moreno. Aquella delantera jugaba con endemoniada habilidad y demoledora eficacia. Allí estaba la picardía mazamorrera de don José María, el embrujado dribleo de don Adelfo, la macha contundencia de Lolo, la sapiencia de “El Maestro” y la velocidad inagotable del “Cholo” Morales. Estos cinco hombres aplastaban, prácticamente, a cuanta defensa se les alineaba en el bando contrario. Con gráfica precisión bautizaron a ese quinteto como el “Rodillo Negro”.

La última esperanza de los chilenos era el “Wanderers”, famoso porque no dejaba irse invicto a ningún equipo extranjero. Era un compromiso muy difícil para los dos equipos. Alianza Lima que cumplía una campaña extraordinaria, con una delantera de morenos hechiceros de la pelota y un arquero, Juan Valdivieso, que en la corta temporada ya había atajado tres penales.

“Alianza” ganó al “Wanderers” por tres a uno. Valdivieso culminó su increíble campaña. Es ese partido cobraron otro penal contra “Alianza”. Parecía imposible que siguiera deteniendo penales. El encargado de ejecutar la pena era el famoso Soreil. En las tribunas, una silenciosa expectación apretaba todas las gargantas. El arquero peruano se agacha y se frota las manos con un poco de tierra, doble ligeramente las rodillas; parece un tigre ordenando los músculos antes de lanzarse sobre una presa. Retrocede sorel y shotea con rabiosa violencia. Salta Valdivieso y la pelota es suya para la eternidad. Las tribunas estallan en un grito gigante:

¡Mago! ¡Mago!

Lo bautizaron así. Tenían razón, sólo un mago podría tapar cuatro penales en tan corto tiempo. Esta gira hizo que Valdievieso, Lolo y Villanueva fueran tan populares en Chile como en el Perú.

¡Ah negros diablos de aquel rodillo de betún!

—:o:—

Al poco tiempo del retorno de aquella gira triunfal, los jugadores peruanos intervienen en una temporada internacional a base del “Vélez Sarsfield” de Buenos Aires. El primer partido cae como un baldazo de agua fría a la afición. “Alianza Lima” que venía de cumplir tan singular campaña en gramados chilenos, es goleada –cinco a uno- por los argentinos. Para el segundo partido programan al “Universitario” que se impone por tres a dos –uno de los goles fue de Lolo- debutando en el arco estudiantil un guardavalla que había venido antes con la selección de Chicama. Tenía una personalidad muy singular este arquero totalmente “chueco”, más aún que Tovar, le gustaba tomarle el pero a los delanteros contrarios. Sus intervenciones producían una mezcla de admiración y risa. Debutaba en un club limeño, Juan Honores.

Los argentinos no quedaron muy convencidos con el resultado en este match y gestionaron la revancha que se efectuó el domingo siguiente. En este match volvió a vencer la “U”, pero por encima de la misma victoria local, entonces, estremeció a toda la afición un golazo de leyenda que ese día marcó Lolo. Un gol que recordarán los aficionados mientras se hable de futbol en el Perú.

El cañetano ya había alborotado las tribunas con el segundo gol, conseguido con un cañonazo desde una distancia de casi 25 metros. Luego hizo otros disparos violentos que de casi 25 metros. Luego hizo otros disparos violentos que el guardavalla visitante –Rottman- detuvo en intervenciones que también le significaron ruidosos aplausos. El score estaba empatado en dos goles por bando. Faltaban diez minutos para que terminara el partido y los cremas daban la impresión de haberse agotado. Cosso, delantero argentino, insistía peligrosamente frente a la valla crema. Góngora avanza con la pelota, pasa retrasado a Lolo, que se encuentra casi a la mitad de la cancha, Cosso acude a quitarle la bola pero es dribleado. Lolo avanza unos pasos. Se detiene un instante, levanta la cabeza y todos creen que está buscando a quien pasar. Pero no, mira el arco argentino, adelanta un poco el esférico y dispara el que quizá ha sido más potente cañonazo de su dilatada carrera deportiva. Rottman en, desesperado esfuerzo, alcanzar a manotear la pelota, que trae tanta fuerza que vence sus manos. Fue un gol para no olvidarlo jamás. Los mismos jugadores argentinos, que sabían que ese tanto significaba su derrota, corriendo emocionados a felicitar a Lolo, Rottman lloraba como un niño, recostado en un palo de su arco vencido, después cayó desmayado de emoción. Lo tuvieron que sacar del campo y entró Aranda en su reemplazo. Cuando Rottman recuperó el conocimiento creyó que había sufrido una pesadilla y siguió llorando. ¿Desde qué distancia marcó Lolo ese gol? Unos decían que de treinta metros, otros que de cuarenta, lo cierto es que lo pateó de muy lejos, de donde nunca se puede imaginar que shotee un delantero. Los diez minutos que faltaban para que terminara el partido se jugaron casi bajo una sola ovación que premiaba aquel gol de maravilla.

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