16 mayo 2019 ~ 0 Comentarios

[LOLO | 106] LOLO: SU VIDA Y SUS GOLES (Capítulo 13)

MÁS SUDAMERICANOS

A los tres días del último partido por la Copa Sáenz Peña, el seleccionado peruano viajó para competir en el Campeonato Sudamericano Extraordinario de Santiago de Chile. La campaña no fue muy afortunada. El primer partido se perdió con el cuadro de casa por un gol. Con Argentina, se volvió a perder pero en acciones muy parejas que terminaron un expresivo dos a uno. Ya los platenses conocían a Lolo y lo vigilaron estrechamente en aquel match.

La única victoria de ese torneo se consiguió sobre Ecuador por cuatro a cero, tres tantos llevaron la firma inconfundible de nuestro máximo artillero. El último compromiso, con. Uruguay, se perdió por dos a cero. Como de costumbre, al finalizar el campeonato surgieron las propuestas para los jugadores que más habían destacado. Newell’s Old Boys contrató al “Chueco” Honores. José M. Moreno, fracasó, como tantos otros cuando habló a Lolo para que se fuera a ‘River”.

Ese mismo año vienen a Lima los “Diablos Rojo de Avellaneda” y los “Santos” de “San Lorenzo de Almagro”. Llega como piloto deI “Independiente”, “Campolo” Alcalde. Juegan contra “Alianza” y a Prisco Alcalde, que ya está jugando de back por los “íntimos”, le corresponde marcar a su hermano. Ganan los rojos por tres a dos, venciendo después también al Municipal por dos acero. Con el antecedente de estas dos victorias visitantes, le toca su turno a Universitario que ya tenía fama de sacar la “garra” en los compromisos internacionales. Socarraz llega de Chile especialmente, para jugar por su club de origen. Se inicia el match y los rojos en su primer avance, por intermedio de Sastre, toman ventaja en el marcador. Carlos Aldabe incurre en penal que sancionado por Lolo empareja la cuenta. “Campolo” consigue poner nuevamente en ventaja a los “diablos”.

En esas circunstancias, Lolo marcó otro de los grandes goles que jalonaron su historial. Se cobró un tiro libre contra los argentinos a treinta metros de su arco. Dejemos que sea Arturo el que cuente lo ocurrido: “Yo quise ejecutar el tiro a manera de centro, y vi venir a mi hermano. Lo conocía de memoria. Cuando dio con la punta del zapato contra el suelo, dejé que él ejecutara la falta. Fue un cañonazo tan tremendo que Bello se quedó parado. Jamás creyó que un ser humano, desde semejante distancia, pudiera batirlo”.

Para qué decir cómo repercutió en las tribunas este señor gol que significó el empate del difícil encuentro.

Aprovechando aquel emotivo resultado, se organizó el desempate. Ganó “Universitario” por dos a cero. Esa tarde estuvieron en el Estadio Nacional tres delanteros centros inolvidables; en la cancha, el peruano Lolo y el paraguayo Erico; en la tribuna de Primera, como espectador, el vasco Isidoro Lángara.

El siguiente compromiso de “Universitario” fue con el “San Lorenzo”. Mabama abrió el score. Falone y Lángara hicieron dos goles en un minuto. Ya muchos espectadores abandonaban El estadio creyendo segura la derrota local, cuando Lolo, siempre providencial, consigue el Empate en el último minuto del match.

El Presidente de la República, Manuel Prado, ofreció un banquete a los futbolistas argentinos. En un aparte sostuvo el siguiente diálogo con Sastre:

-Espero que me traten bien a Lolo cuando juegue en Buenos Aires.

-Excelencia -respondió el crack argentino- Lolo es un jugador que nada tiene que envidiar a los mejores de mi país.

-¿Esa es su opinión?

-Lolo es un jugador completo: recibe, da, juega y calla…

El mandatario rió de buena gana, abrazando al jugador argentino por aquella original respuesta.

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 En 1942 concurre Lolo, integrando la selección nacional, al Campeonato Sudamericano de Montevideo. Se cumple una campaña desigual: empates con Paraguay y Chile; ajustada derrota -dos a uno- con el Brasil; otra caída –tres a uno- frente a Argentina; casi lo mismo con Uruguay y difícil triunfo sobre Ecuador, en un partido salpicado de incidentes, reflejo de la cuestión fronteriza del año anterior.

Regresaron nuestros jugadores en un buque de carga. Alguien hizo declaraciones culpando a Lolo Fernández de las derrotas sufridas en ese torneo, Fue una hora de negra injusticia con el fiel cañonero crema. Lo entrevistan en el puerto y declara:

-Me han herido muy hondo esas acusaciones. He jugado como siempre, con la misma ansia de conseguir goles para mi equipo… Me han marcado de cerca en todos los partidos. Yo no culpo a ningún compañero del cuadro, todos hemos hecho lo que hemos podido. Nadie sabe todo lo que se siente llevando la casaquilla nacional en cancha extranjera.

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Después de ese mal momento volvió a la brega. Allá en la cancha, con el argumento elocuente de sus goles, demostró que no era verdad que estuviera en decadencia. Como antes, sus tiros estremecían a las tribunas y terminaban en el fondo de las mallas. En Noviembre de 1942 “U” y “Alianza” juegan un partido más del famoso clásico peruano. Fue un match dramático. Lery Reyes sufre una doble fractura de la pierna como consecuencia de un choque con Lolín. Se toca un tiro libre contra Alianza v lo ejecuta con un cañonazo Lolo. Para proteger a su valla cabecea el back Teodoro Alcalde que cae al suelo derribado por el disparo. Lo llevan a la enfermería y el médico ordena su hospitalización: conmoción cerebral. Ese difícil partido terminó empatado con cuatro goles por bando.

En los primeros días del 1943 vino “Banfield”, sus dirigentes también se interesaron por contratar al “cañonero”. Pero no consiguieron resultados positivos. A lo más aceptó reforzar al cuadro argentino en el partido que sostuvieron en Lima con NewelI’s. Ese día jugó al lado de Jorge Alcalde teniendo como centro forward rival a Hene Pontoni.

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En la delantera olímpica, Lolo como centro había tenido una ala izquierda maravillosa formada por Alejandro Villanueva y José Morales. Lógico era de suponer que sentiría muy profundamente la muerte de los dos. José fue el primero en irse, a las 11 y cinco de la noche del dos de Noviembre de 1943. Mientras que Lolo jugaba dos partidos frente al Boca Juniors, don Alejandro Villanueva se debatía entre la vida y la muerte en una cama del Hospital Dos de Mayo. El 11 de Abril de 1944 falleció el maestro.

-¡Se ha clausurado la Universidad del Fútbol! le dijo un amigo a LoIo. Este comprendió el terrible significado de la frase.

1944. Fue un año fatal para el fútbol. A los pocos meses murió don César Socarraz gran hincha de la “U” padre del pibe Socarraz. Había sido también Director Técnico del equipo infantil crema. Una grave enfermedad había paraIizado varios miembros de su cuerpo. Sin embargo su pasión por el fútbol era tan grande que se hacía llevar todos los domingos al Estadio. Era gran admirador de LoIo. Un día, en el local de José Díaz, su hijo hizo un gran gol, pero en su rostro se dibujó una sonrisa llena de amargura. Un cronista que estaba a su lado le preguntó:

-¿Acaso no le ha gustado el gol’?
-Sí, muchísimo- respondió don César- me hubiera gustado aplaudirlo. Pero no puedo, mis manos están muertas…!

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